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¿Azúcar o sal?

  ¿Azúcar o sal? Se dice que solamente los trabajadores del Ingenio de Aztra fueron masacrados, pero no fue así. Estábamos tranquilos, todo el día transcurría como si nada pasara. Recuerdo que vi que la gente de las casas vecinas salía con alimentos, acompañados de todos los miembros de sus familias. Yo trabajaba con encargos, entonces no sabía si eran nuevos trabajadores o no; tampoco pregunté. Empecemos desde el principio, pues. Estaba limpiando la entrada de mi casa de la mala hierba, que crecía como la maldad en nuestro país. Eran alrededor de las 6 de la mañana cuando escuché la algarabía de la gente. Esos sonidos provenían de la dirección de la azucarera. No presté atención. Pensé quizás estaban apostando con sus gallos o qué sé yo. No le di más importancia. En eso, sale mi esposa: “¿Qué está pasando amor?”, me preguntó seriamente. “No sé, mi amor”, le contesté mientras seguía cortando la hierba. ¿Y no quieres ir a averiguar?”, me preguntó” No, no mi amor. Ya han de hacer s...

Balas de azúcar

Balas de azúcar “Hoy será un buen me dije en mí”, me levanté y le di un buen beso a mi esposa. Estaba muy alegre, no te miento. Mi sonrisa era más brillante que el sol de esa mañana. Me senté, comí con mi familia y me fui al trabajo. Me despedí y seguí por el camino de piedras. Tenía que cruzar el riachuelo y mojarme, como siempre, los harapos, pero no me importó. Siempre me enojaba eso; sin embargo, ese día era algo que no tenía relevancia. Llegue y vi a algunos de los trabajadores afuera, como de costumbre reunidos antes de trabajar. Escuché un grito: “No puede ser que nos hagan esto, que otra vez nos tomen el por mushpa . ¡Se acabó esto!”. No logré entender el porqué de todo ese griterío, parecía gallera. “¿Qué está pasando?”, pregunté alzando la voz, esperando que alguien me contestara. “¿No sabrás que nos vieron la cara de mushpa nuevamente?”, respondió un trabajador de fondo. “No, no lo sé y quiero saber”, le contesté algo angustiado. “Es que nos quitaron lo que por ley nos pe...

Una mañana

Una mañana Me levanté como de costumbre, sin saber lo que me esperaba, pero resultó que no fue tan así… Aquel no fue un día común. Pero bueno, no puedo empezar desde el final. Quiero que sepan que todo lo que vivimos fue tan horrible, que aún no encuentran los cuerpos de mis padres… Toda la comunidad se había levantado feliz porque el precio de la “nieve” había subido. Nadie sospechaba que subiría tanto que nos terminaría ocultando entre sus disparos de terrones. Recuerdo que ese día, mi padre nos levantó para que desayunáramos juntos, estaba muy feliz y no dejaba de repetir “vamos a mejorar nuestra casita” y “tendremos para comer 3 veces al día ahora en adelante”. Cuando terminamos de comer, nos despedimos con la bendición y en el camino polvoso, se desvanecía la silueta de mi padre, a quien no volvimos a ver. Me fui a mi cuarto, le comenté a mi madre que me dolía un poco la cabeza y que tenía un presentimiento raro sobre lo que estaba pasando, pero ella me dijo que no prestara ...